En este fresco, un personaje femenino se desplaza por un escenario en el que la naturaleza y la ciudad coexisten armoniosamente.
Recorre la ciudad en bicicleta o a pie, bajo cielos despejados, entre casas reconfortantes y puertas mágicas a otros horizontes.
La paleta de colores aporta frescura, evasión y alegría. La ciudad está llena de motivos abstractos y enigmáticos, como símbolos y escudos simplificados. Las columnas y puertas estilizadas evocan sutilmente la arquitectura contemporánea e histórica. Una nueva figura femenina se funde con el paisaje, y su pelo se convierte en un arbusto en la pared contigua.
CHLOÉ WEINFELD
Chloé Weinfeld es una ilustradora afincada en Lyon. Utiliza el gouache para pintar escenas surrealistas de vegetación exuberante y tonos vibrantes, influenciada por su infancia en la isla de Reunión y sus numerosos viajes.
Sus composiciones combinan arquitectura de ensueño y naturaleza indómita, mientras explora su imaginación. Su mundo sigue profundamente marcado por los ricos paisajes de la isla de su infancia, una tierra de contrastes donde la luz intensa esculpe los volúmenes y reaviva los colores.
Cautivada por la idea de que la naturaleza reclama sus derechos a través de historias e imágenes de ciudades desaparecidas y redescubiertas, sus cuadros son una invitación a la evasión y la ensoñación.
La paleta de colores aporta frescura, evasión y alegría. La ciudad está llena de motivos abstractos y enigmáticos, como símbolos y escudos simplificados. Las columnas y puertas estilizadas evocan sutilmente la arquitectura contemporánea e histórica. Una nueva figura femenina se funde con el paisaje, y su pelo se convierte en un arbusto en la pared contigua.
CHLOÉ WEINFELD
Chloé Weinfeld es una ilustradora afincada en Lyon. Utiliza el gouache para pintar escenas surrealistas de vegetación exuberante y tonos vibrantes, influenciada por su infancia en la isla de Reunión y sus numerosos viajes.
Sus composiciones combinan arquitectura de ensueño y naturaleza indómita, mientras explora su imaginación. Su mundo sigue profundamente marcado por los ricos paisajes de la isla de su infancia, una tierra de contrastes donde la luz intensa esculpe los volúmenes y reaviva los colores.
Cautivada por la idea de que la naturaleza reclama sus derechos a través de historias e imágenes de ciudades desaparecidas y redescubiertas, sus cuadros son una invitación a la evasión y la ensoñación.


















