El casco antiguo de Cruseilles se articula en torno a la plaza de la Halle. Durante siglos, esta plaza fue el centro vital de la ciudad. Aquí, el pasado se lee en las fachadas y los pasos de la historia resuenan en los adoquines.
En Cruseilles, la biodiversidad florece en entornos muy variados, desde las orillas de ríos como el Usses y el Fornant hasta paisajes rocosos marcados por la caliza, las molasas y las gargantas.
El Parc des Dronières es un auténtico remanso de paz, que ofrece una mina de oro natural entre su lago, sus bosques y su parque de animales.