En el Bistrot de Madeleine, la magdalena no es sólo un pastelito dulce: es un símbolo. Es un símbolo del recuerdo, de la transmisión y de la dulzura sencilla que nos gusta compartir en familia. Es un guiño a Madeleine, la bisabuela de Benjamin, y a la idea de una experiencia gustativa que trasciende el tiempo.
Un bocado lleno de recuerdos y emociones.
































